La primera y última vela
La palidez se dispersaba entre las caras que acompañaban tu triste procesión, vuestras fotos esparcidas en las manos de los dolientes, tu misma cara compartía conmigo este momento ,yo te miraba, mientras tu cabeza se tumbaba, se me llenaron los ojos con lágrimas, mientras los ritos funerarios siguieron sin preocuparse por mí, se apartó el cura tras recitar unas palabras de la santa biblia sobre tu alma, la decepción y la amargura cayeron sobre mi cuerpo con la caída de tierra sobre tu nuevo hogar, se extendió el olor del cementerio y empezó la gente a despedirse, me quedé sola mirando vuestras tumbas..
Volví a casa, con un corazón roto, me acompañó mi padre, intentaba consolarme, pero era imposible, estaba bebiendo un poco de café caliente, me miraba con compasión con sus rasgos crueles y su voz que se parecía a una serpiente silbando, como si tuviera una masa de polvo sofocando su garganta.
- ¿Quieres venirte a la casa de la familia Diana?
-No puedo dejar mi casa, mi familia está aquí conmigo, se quedará para siempre.
se agachó la cabeza al suelo y mantuvo su boca cerrada hasta que terminó su café, bebió sus últimas gotas, y se fue..
Estuve sentada durante todo el día en mi sillón, en una esquina de nuestra habitación mirando en mi antiguo espejo lleno de polvo, perdida en mis pensamientos, sofocada por el dolor, no podía asimilar aquella verdad tan evidente, quería huir de aquella realidad, hemos sido víctimas de esa sociedad, escribir en un cutre periódico nos cambió la vida, o más bien, nos la quitó, por el simple hecho de ser diferentes, por intentar descoser nuestras bocas, por sacar toda la verdad a la luz, y por acusar a personas prestigiosas.
David era tan valiente, luchábamos juntos por unos principios y valores que se ahogaban entre las manos del poder.
Esa es la cruda realidad, La falta de escrúpulos , les llevó a robar un dinero destinado a personas vulnerables y necesitadas, y luego a asesinar a dos personas inocentes, un hombre que a pesar de las amenazas que recibió, no quiso rendirse, todo lo contrario David creía cada vez más en lo que podía hacer, en sus principios, creía cada vez más, que él podía cambiar algo, sin embargo sabía poco de lo que eran capaces de hacer las personas a los que estaba desnudando.
Con la segunda bala, dispararon contra la inocencia de un niño que no pudo celebrar su primer cumpleaños, fue tan fácil para ellos, cometer ese alevoso crimen, contratando dos sicarios, que acabaron con sus vidas con sangre fría, dejando un mensaje de impunidad y de poderío.
David me dejó un ejemplo de vida muy difícil de seguir, pero dejó una huella en la sociedad, aunque la gente se olvida rápidamente, David era diferente, quería obligar a la gente a amar la libertad y la justicia, a luchar contra todo lo que nos corrompe cada día, eran tan fuertes su valentía y su humanidad, no se dejó llevar por otra cosa que no sea sus principios, se negó a callarse viendo como se cometía tanta injusticia delante de sus ojos, estaba esperando tener una prueba, que pueda demostrar la verdad, pero cuando la tuvo le callaron para siempre.
Fue poco lo que yo pude aprender de él cuando estaba con vida, pero me daba rabia saber que aquellas personas eran los mismos que nos gobernaban, era muy duro vislumbrar que toda la estructura política, económica, social y cultural en realidad estaba sostenida por la corrupción.
Como pudieron acabar con tantas cosas en un mismo instante, un artículo escandaloso, en el que se gastaba toda la tinta que había en la oficina de David, para exponer toda la verdad, un cumpleaños cuyas velas se apagaron antes de encenderse, una vida que murió antes de nacer, un amor, una familia, todo se acabó en un mismo instante.
Tras unos pocos días decidí salir, ir al trabajo, buscar una respuesta a tu muerte, buscar justicia, era un día muy malo, fue ordenado un rayo, rompiendo grupos de nubes grises y el trueno gritó en el cielo para despertar mis pensamientos a un mundo de rasgos distorsionados, a un hecho que callaba todas las bocas, mucha niebla en esta zona olvidada, niebla que daba más oscuridad y tristeza que habían rodeado recientemente mi entorno.
Un sentimiento muy violento penetraba mi alma, un deseo muy fuerte de morirme, quiero llorar sin parar, quiero gritar, muchas palabras luchaban para salir de mí, sin embargo vivía un estado permanente de silencio.
Me dirigí al parque de Santa Maria, donde nos conocimos yo y David, que dolorosa era aquella soledad, que doloroso era estar allí pensando que te había perdido para siempre, que cruel era la vida sin ti.
Decidí cumplir mi promesa, intentaré ser valiente por ti, no me voy a rendir antes de hacer descubierta la verdad.
Luchaba contra mis pensamientos, como luchaba la luna contra las nubes que la tragaban dentro de su oscuridad, siempre me acordaré de tu mirada, y de lo último que vi, vuestra sangre mezclándose dando un brillo profundo.
-Diana..
se aceleró mi pulso, empecé a mirar a mi alrededor, ¿había oído realmente esa voz que resonó en el lugar, o se había emanado desde mi interior?
No había nadie en el parque y era muy tarde, me levanté asustada, no veía casi nada, sólo espejismo..
-¿ Quién eres ?
Se ocultaba detrás de su sombra borrosa, empecé a ver su rostro vagamente, él se acercaba a mi cada vez más, puso sus manos frías sobre mi mejilla, las palabras se escapaban de mi lengua, se me cerraban los ojos, pero sigo sintiendo su aliento, sus miradas controlaban completamente mis movimientos..
me despertó la voz de mi hermana Elena.
-Diana ¿estas bien?
-sí
-¿Qué haces aquí a esas horas? hace mucho frío.
-Elena, le vi, estaba conmigo.
-¿Quién?
-David, estaba conmigo.
-Cariño, creo que tienes que ir a casa y descansar, sé que esto es muy difícil, estamos sufriendo todos por ti, vete a casa e intenta dormir, te vendrá bien.
Conducía por las oscuras carreteras bajo el manto de la noche, pero en un solo instante, cierro los ojos, mientras te recuerdo, y ese preciso instante se hacía eterno, imaginando como hubiese sido nuestra vida juntos, con nuestro niño, siendo felices, ahora solo puedo observarte desde esta oscuridad.
Por la mañana, me fui a la oficina, tenía que acabar el trabajo de David, el artículo por el que murió, se lo prometí el día del entierro..
El jueves 13 de septiembre, serán publicados todos los crímenes cometidos injustamente por aquel político, incluido tu asesinato, será juzgado por derramar vuestra sangre.
solo eramos una familia que quería celebrar un cumpleaños, luego hubo sangre, mucha sangre, luego un entierro tan elegante, cada día me sentía ahogada cada vez más en mi dolor, traicionada por la muerte, porque se los llevó delante de mis ojos..
pasaron dos meses, seguía sentada en mi asiento de madera cerca de la ventana, mirando las hojas de los árboles de mi jardín, manipuladas por el viento, observaba la calle con unas miradas vacías, mi mente volaba tan lejos..
pasaban los días muy lentamente, el tiempo decidió abandonar su prisa habitual, mientras yo permanecí en mi silencio, fijándome en los movimientos del reloj, no tenía otra opción, tenía que esperar, pasaba todas las noches mirando por la ventana, como si estuviera esperando alguien que nunca regresará..
Era la madrugada del 13 de septiembre, sopló un viento ligeramente, barriendo las hojas caídas, estaba amaneciendo, las nubes recorrían el cielo..marrón, gris, negro, la tristeza y la muerte coloreando mi jardín, nuestro jardín dejó de ser testigo de nuestros momentos, de nuestro amor, se hundió en una quietud y una sequía. Empezó el sol a subir, no creo que un poco de calor me hará revivir, ni me hará despertar de mi letargo, ya me he hecho prisionera de mi habitación oscura esperando que salga la verdad a la luz.
De repente tuve la misma sensación, aquella sensación extraña, todo parecía convertirse en espejismo, alguien se acercaba hacia mi, se sentó a mi lado, me sentí muy mareada otra vez..
-Diana, te extraño.
Abrí los ojos con dificultad, no encontré a nadie en la habitación, solo recuerdo su misteriosa sonrisa..
Durante este tiempo, mi hermana me obligó a visitar un psicólogo, intentó ayudarme, pero nadie era capaz de hacerlo, ya no había nada que reparar en mi vida, sin embargo me advirtió que estaba en muy mal estado, mi subconsciente controlaba mi alma, recuerdos, sueños, imaginaciones, todo se juntaba..
Pasadas unas horas, se publicó el artículo, hubo un escándalo en todos los medios de comunicación, todo el mundo supo quién era realmente aquel político, aunque era un alivio saber que vuestro asesino recibirá su castigo, era imposible sentir la paz, sentía la necesidad de morirme, me faltaba algo esencial para vivir, mi familia..
Creo que el psicólogo tenía razón, estaba al borde de la locura, rodeada de melancolía y oscuridad, decidí visitar la tumba de David, y contarle la noticia que esperaba..
me acerqué a la tumba, leí en su pared David García Fuentes 2003-1970, a su lado vi otra tumba muy pequeña, casi pegada, como si estuviera intentando refugiarse en ella para protegerse de lo desconocido, Javier García Moreno 2003-2002, al leer el nombre de mi hijo, sentí un escalofrío, una constricción en mi corazón..
David se acercó a mi otra vez, sentí su aliento..
-Diana..
-David, estas aquí, te siento cerca..
-Diana.. se lavaron las manos con nuestra sangre, hicieron que nuestro fin sea una tragedia, que ellos mismos relataron sus líneas, no pudimos celebrar el primer cumpleaños de nuestro hijo..
-Mi hijo..! mataron a mi hijo..lo convirtieron en un cadáver frío y silencioso..
Apareció la luna iluminando el cementerio, estaba sola, con un corazón adornado con unas heridas profundas, medio muerta en esta miserable vida, lo estaba recordando todo..el día que asesinaron a mi familia..intenté tragar esa realidad sin negarla, pero no pude, era muy fuerte el amor que tenía acumulado en mi corazón..en aquel momento sentí que David me estaba observando desde lejos..
me acerqué a la tumba de mi hijo, deslizando mis manos sobre ella, oliendo recuerdos del pasado..lo único que quedaba en mi memoria muerta era un fuerte sentimiento de maternidad, un deseo de sacrificio, un dolor muy fuerte en el pecho..todo esto me hizo buscar donde yacía, cavando con mis propias manos esa tumba tan pequeña, desenterré los restos de mi hijo, lo envolví en una sábana, cubriendo su cabeza cansada y me lo llevé al lugar donde debía estar dormido, lo puse en su cuna de madera, en aquella habitación olvidada en mi vieja casa..
Abracé con fuerza los huesos de mi hijo, acariciando lo que le quedaba de su cabello rubio, con una voz parecida a la de una anciana moribunda, le canté una canción para que se duerma, aunque ya estaba cansado de tanto dormir.
Me rodeaba la locura por todas partes, volaba libremente en su oscuridad, estaba suspendida entre la vida y la muerte, cuando se me secaron las lágrimas, me tiré a mi viejo sofá, con la esperanza de hundirme eternamente en el sueño, aunque dormir era para mi un infierno, estaba prisionera de las pesadillas, donde la realidad se convierte en un espejismo que desvanece, mi mundo era muy extraño, los sueños se libraban fluyendo suavemente entre los hilos de la realidad, me hundía cada vez más en mi locura, no tenía remedio, no pude recuperarme..
Me levanté para abrir la ventana oxidada de mi habitación, coincidiendo con el primer trueno que gritó el cielo aquella noche, enviando un aluvión de filamentos finos de lluvia, como si quisiera compartir conmigo mi tristeza, mi rabia y mi locura..
Mientras mis árboles muertos comenzaron a cantar silenciosamente al ritmo del viento, las nubes oscuras se envolvían llorando por mi, un enjambre de cuervos volaban entre las ramas secas, esperando mi siguiente paso..
miré a los muros mudos que no pudieron ocultarme la verdad, cogí mi juguete favorito, mi muñeca bailarina, que me regaló David en nuestro último encuentro, la puse sobre la mesa, y empezó a bailar, con las melodías del dolor que nadie más las escuchó, provenían de mi alma rota y herida, me moría en los brazos de la vida, me estaba convirtiendo en una más de las estatuas dispersas en la casa..
Mientras aumentaba el ritmo de la lluvia, una voz acariciaba mi oído..
-¿David, estas aquí?
Le miré directamente a los ojos, echaba de menos sus abrazos, mis sentimientos tensos saturaban el aire, me esperaba un anhelo en su mundo, me miró con una débil sonrisa, una sonrisa entre lágrimas que aún no se habían secado.
-Sé que me quieres, yo también necesito que vuelvas mi amor..
Siento el amor que seguía vivo entre nosotros, siento tu piel fría, oigo aquellos himnos sublimes del amor que provienen de tus labios muertos.
Mi alma se tentó hacia él, sentí una atracción terrible, cogí un cuchillo afilado, me reí un poco, era doloroso, pero era precioso, era delicioso, me acercaba más a él en cada segundo, también fue hermoso mirar la sangre que emergía con fuerza de mis venas, un dolor envolvía mi corazón, como si alguien contuviera mi respiración, se intensificaba el dolor, se me cerraban los ojos, ya no podía abrirlos, mi alma estaba saliendo lentamente de mi cuerpo, mi sonrisa se mantuvo luchando contra la tristeza que tragaba la habitación..
Mi muñeca movía sus brazos hacia arriba con orgullo, acelerando sus pasos, para dar otra vuelta más, elevándose la música con la sinfonía de la muerte, la sangre goteaba ligeramente sobre mi vestido.
Me senté cerca de mi hijo, antes de cerrar mis ojos por última vez, nos miramos fijamente a los ojos, David estaba cerca de mí, recitando un poema que nos unía desde hace años, cubrí mi herida con la otra mano, y me quedé escuchándole atentamente hasta el final.
Finalmente, se acabaron las melodías, la muñeca dejó de bailar, David dejó de susurrar, y Diana dejó de sonreír...
FIN